jueves, 25 de septiembre de 2008

He tenido un sueño...

He tenido un sueño...
Hay un lenguaje del corazón que sólo es para Dios...Un sueño no se contrapone a la realidad, es un deseo en su más alta dimensión, es la utopía de ese deseo, que puede hacerse realidad.
Nuestra fraternidad universal sólo crece con la savia del amor, de ese amor más fuerte que la muerte, que trasciende la esperanza y se cimienta en la luz inaccesible de donde fuimos creados por Amor y a la que anhelamos llegar, siempre acompañados de una nostalgia que no comprendemos, como si tuviésemos que volver al dulce hogar ya conocido y del que no somos conscientes. Un hogar donde refugiarnos de las embestidas del mundo, de la desesperación y del horror. Acogidos, comprendidos, amados hasta el extremo, por haber ensayado ya el amor entre nosotros.
Y mi sueño me hablaba...: Sin fronteras ni diferencias por razas, nada nos separará, porque cada uno de nosotros se sabe creado por Dios; el color de la piel y las distintas culturas son indiferentes, las lenguas llamadas propias, son sencillamente un vehículo de comunicación y la diversidad nunca creará distancias porque todo es don gratuíto y riqueza mutua.Ni siquiera la historia nos pertenece: formamos parte de la misma en un momento determinado y en un lugar concreto; pero la vida nos ha sido dada y el discurrir en esa historia será explicado según hayamos hecho opción por caminar junto a los marginados y los más pobres de la tierra, dándoles nuestra ayuda y nuestro el amor, o hayamos elegido formar parte de los que bien viven a la sombra del poder y en la cómoda instalación de las ambivalencias de nuestro yo, con la filosofía que tiene el egoísmo por denominador común y paga el más alto precio: un corazón vacío...En mi sueño nos decíamos: Cuando tu seas viejo, yo te ayudaré; cuando estés solo iré a tu lado; cuando me veas pobre de todo, tomaré lo que me des para compartirlo, cuando tu rías yo seré feliz contigo, cuando yo llore de dolor: bendeciré tus manos que me darán consuelo...Entonces se podrá decir que, nuestro existir ha sido como un círculo en las aguas de una inmensidad, impelido por el estremecimiento concéntrico de tantos otros, y guardará la resonancia que, desde el centro, desde el AMOR, nos invita a vivir una Vida Nueva.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Y en todo hubo un principio...

No se, en este primer intento, si escribo para alguien, para mi o para todo el mundo... Dentro de esta confusión lo único que siento profundamente es el deseo de ser clara y transparente como el agua de mi mar, de mi cielo, de la luz de las estrellas que me cobijan en este mundo, dentro de la inmensidad inabarcable del Universo...
Soy una criatura viviente con un gran bagaje de experiencias, de recuerdos, de felicidades y pesares... Pero me sorprendo cada día con un nuevo amanecer y espero... ¿qué?. Algo más, que seguir con lo ya sabido; quiero entrar en el conocimiento de lo que no puede ser pensado porque intuyo que más allá de lo establecido, de lo aprendido, puede haber...
Hoy haré lo mismo de todos los días pero no dejaré escapar un solo detalle que venga a hacer un impacto en mi corazón... Una noticia de prensa, un dolor ajeno, una risa espontánea, un beso de enamorados o no, en un parque cercano, el canto de un pobre pajarillo en el ruido de las calles de la ciudad, la estridencia de un tráfico rodado contínuo y sin sentido, la oferta del supermecado, la sonrisa de un niño que no me conoce, la mirada fija del gato agazapado en el alféizar de una ventana, el anciano que esgrime el bastón en protesta cuando va a cruzar la calle temerariamente, el cielo urbano sobre la angustia de la soledad, mientras todo discurre automáticamente y soñar, soñar que mis recuerdos pueden ser compartidos y mis ilusiones pueden permanecer para siempre como huellas de mi existir... !Allá voy!