miércoles, 24 de septiembre de 2008

Y en todo hubo un principio...

No se, en este primer intento, si escribo para alguien, para mi o para todo el mundo... Dentro de esta confusión lo único que siento profundamente es el deseo de ser clara y transparente como el agua de mi mar, de mi cielo, de la luz de las estrellas que me cobijan en este mundo, dentro de la inmensidad inabarcable del Universo...
Soy una criatura viviente con un gran bagaje de experiencias, de recuerdos, de felicidades y pesares... Pero me sorprendo cada día con un nuevo amanecer y espero... ¿qué?. Algo más, que seguir con lo ya sabido; quiero entrar en el conocimiento de lo que no puede ser pensado porque intuyo que más allá de lo establecido, de lo aprendido, puede haber...
Hoy haré lo mismo de todos los días pero no dejaré escapar un solo detalle que venga a hacer un impacto en mi corazón... Una noticia de prensa, un dolor ajeno, una risa espontánea, un beso de enamorados o no, en un parque cercano, el canto de un pobre pajarillo en el ruido de las calles de la ciudad, la estridencia de un tráfico rodado contínuo y sin sentido, la oferta del supermecado, la sonrisa de un niño que no me conoce, la mirada fija del gato agazapado en el alféizar de una ventana, el anciano que esgrime el bastón en protesta cuando va a cruzar la calle temerariamente, el cielo urbano sobre la angustia de la soledad, mientras todo discurre automáticamente y soñar, soñar que mis recuerdos pueden ser compartidos y mis ilusiones pueden permanecer para siempre como huellas de mi existir... !Allá voy!



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